¡Como prometimos, es hora de ver los prototipos! Y claramente es la parte más emocionante del proceso. ¿Por qué? Porque cuando llega el paquete, hay un frenesí total: el equipo de producto corre hacia el repartidor como si llevara una maleta llena de lingotes de oro. ¡Todos quieren ser los primeros en ver lo que imaginaron cobrar vida! Y una vez en sus manos, el prototipo es examinado desde todos los ángulos, como si fuera un verdadero tesoro... ¡Cuidado, manos fuera, es sagrado!